Se cree que el cultivo de la cebolla llegó a la isla a través de Azua. Un caballero español llamado Gallegos trajo en 1504 tallos de la planta y los cultivó en diferentes épocas del año para adaptarlos al clima local1.
Cinco siglos después, su cultivo se ha extendido por todo el país para suplir el mercado nacional. Se estima que solo en la provincia de San Juan existen más de 3,000 productores que accionan en un área superior a 80 mil tareas; de los cuales el 90% de dichos productores son pequeños y medianos.
El cultivo de la cebolla en el municipio de Vallejuelo inicia con la siembra en los meses de octubre y noviembre y culmina con la recolección durante los meses de febrero, marzo y abril. Su relevancia para la economía local es incuestionable, por lo que mejorar el valor agregado del producto constituye un objetivo a través de la mejora de la calidad, el incremento de la productividad y la reducción de las pérdidas post cosecha.


El pasado mes de febrero, la asociación de productores de cebolla de Vallejuelo, Junprova, con el acompañamiento de Soluciones Razak, procesaron un pedido en el complejo de secado de Vallejuelo, que el Ministerio de Agricultura pone gratuitamente a disposición de los productores. Razak suministró su personal certificado y la asesoría técnica para apoyar la correcta operación de los equipos por personal formado por la empresa. Como ha sucedido en años anteriores, los resultados han sido excelentes. Los productores que llevaron su producto a ser curado en el complejo ganaron 100% más -duplicaron- sus ingresos obtenidos en relación a quienes no lo hicieron en el mismo período.
El curado de la cebolla, realizado bajo estándares internacionales, posibilitó que los productores colocaran sus productos en los supermercados de Centro Cuesta Nacional (CCN) sin ser penalizados por merma, como sucede usualmente con la cebolla nacional. La relación con esta empresa y los productores de Vallejuelo ha sido el resultado del éxito de entregas previas, que fortalece las cadenas de suministro locales y mantiene el empleo rural. Se trata de una relación en donde tanto productor, como comercializador y cliente ganan, evitando la necesidad de divisas para importación del producto y posibilitando la sostenibilidad de las familias que viven de la agricultura.
El curado de la cebolla es una alternativa viable con beneficios palpables para los productores y el país. La tecnificación de las actividades agrícolas es una realidad al alcance de los agricultores. El mantenimiento de los centros de secado provisto por Razak ha evitado que en los últimos tres años el Estado Dominicano haya desembolsado dinero en subsidios por pérdida de cebolla en estado de putrefacción, permitiendo que esos recursos puedan ser utilizados en otras prioridades del Ministerio de Agricultura. La provincia de San Juan cuenta con dos complejos de secado para agregar valor a sus cosechas de cebolla, así como de otros rubros, abriendo un abanico de posibilidades para la preservación del cultivo en el país y su sostenibilidad.